Un 8 de marzo ecofeminista

Somos la voz de tantas, de las que no están, de las que peligran. La voz de las que nos enseñaron el camino, de las que sacudieron nuestras conciencias y abrieron nuestros ojos, nuestras mentes y nuestros corazones.

Un año más, las mujeres del mundo nos unimos en una única voz, en un grito global frente a las injusticias, desigualdades, violencias a las que nos somete el patriarcado en todo el mundo.
Tomamos las calles para trasladar nuestras reivindicaciones y luchas. Reivindicaciones por las que trabajamos a diario desde diferentes ámbitos de nuestras vidas, pero que es en este día, el 8 de marzo, cuando rompemos juntas el silencio. Y lo hacemos, para visibilizar y denunciar:

Denunciar la explotación de las mujeres, su discriminación sistemática en el espacio público y de todos los espacios de toma de decisiones. Este sistema patriarcal y capitalista, no solo amenaza la vida de las mujeres, nos lleva al colapso del Planeta.

Denunciar las violencias machistas que atraviesan nuestras vidas, las de todas las mujeres, condicionando y limitando nuestras libertades. Más de mil mujeres asesinadas por violencia machista desde que se contabilizan los feminicidios. Más de veinte mujeres asesinadas por crímenes machistas en lo que va de año. Leyes que están basadas en prejuicios misóginos, aplicadas por quienes comparten la misma visión de las mujeres que sus violadores, maltratadores, acosadores…Resulta injustificable un sistema basado en una justicia patriarcal.

Reivindicamos, un año más, nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Nuestros derechos sexuales y reproductivos siguen sin estar garantizados. Nosotras somos diversas, con edades y cuerpos diversos, no normativos, y queremos que no se invisibilice ni estigmatice en los medios a las mujeres reales, como si solo nuestro aspecto fuera lo importante, y como si solo hubiera un físico correcto.

En pleno siglo XXI, seguimos exigiendo una educación laica, pública y con currículos feministas. En la que se incluya educación afectiva y sexual desde la educación infantil, para garantizar que se transmitan patrones de comportamiento entre mujeres y hombres basados en el respeto y la no agresión. Hartas de que la educación sexual dependa del porno misógino

¡Frente a la ignorancia de los negacionistas, educación y formación feminista!

Nos encontramos un año más con cifras en el terreno laboral que nos alejan de la igualdad real; inmersas en un mercado basado en la división sexual del trabajo, que nos discrimina, nos condena a la temporalidad, y nos hace contar con menos opciones.
Las mujeres de media, cobramos un 23% menos que los hombres. Diferencia salarial que se incrementa también según lo hace la edad. Pareciera que nunca tenemos la edad adecuada para encajar en este mercado laboral: demasiado jóvenes, potencialmente madres, demasiado mayores.
Seguimos sufriendo una brecha salarial que deriva en precariedad. La mayoría de los empleos precarios están ocupados por mujeres. Esto se ve reflejado en nuestras cotizaciones, y posteriormente en nuestras pensiones que serán más bajas.

Exigimos medidas que nos lleven hacia un modelo nuevo económico y productivo que no se base en la división sexual del trabajo, que sea social y ambientalmente sostenible y que evite el colapso y el agotamiento de los recursos naturales.

Es responsabilidad de toda la sociedad, desde todos los ámbitos, trabajar para alcanzar un modelo social de iguales, cooperativo; un sistema que cuide de las personas y del planeta.

Un sistema ecofeminista que se construya en torno al respeto por las mujeres, la búsqueda del bien común y la eco justicia. Y que reproduzca los valores de la igualdad en todos los ámbitos de acción y de relación humana.

 
 

 
 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *